1. Flores silvestres de pequeño formato. Margaritas, lavanda o flores de campo en versiones mini funcionan mejor que los florales grandes. Aportan frescura sin saturar y resultan ideales para cojines, manteles o ropa de cama.
2. Rayas finas en tonos suaves Las rayas verticales y muy delicadas en verde salvia, arena o azul lavado aportan orden visual y una estética más ligera y contemporánea.
3. Motivos botánicos minimalistas Hojas dibujadas en líneas simples, sin exceso de color, se imponen en textiles y papel decorativo por su efecto calmado y natural.
4. Frutas ilustradas de aire artesanal Limones, peras o cerezas con trazo manual introducen un punto alegre y funcionan especialmente bien en cocina y comedor.








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