Una vez que uno se acostumbra a su sabor, se da cuenta de
que sienta realmente bien al estómago porque, precisamente, su
amargor (por la sustancia intibina) estimula la producción de bilis, que
acelera la descomposición de los alimentos. Pero si deseas
reducirlo, introdúcela 2 minutos en agua caliente (no
hirviendo). Luego, sácala y ponla en un bol con agua
muy fría 4-5 minutos para que recupere textura y
color. Sécala y ya podrás elaborar tu ensalada.








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