Nunca uses agua caliente, ni a mano ni en la lavadora. Las altas temperaturas -lo que incluye el agua caliente del grifo- provocan que las proteínas presentes en la sangre se acaben adhiriendo al tejido. Esto también puede ocurrir si no actúas enseguida ya que la propia temperatura corporal va «calentando» la mancha favoreciendo así su adherencia.
Siempre que te sea posible, actúa nada más darte cuenta de que se ha producido la mancha. Si no tienes ningún producto de higiene o desinfectante a mano, directamente ponla bajo el chorro de agua fría o sumérgela en una palangana.
Si estás en casa, aplica un poco de agua oxigenada sobre la mancha, deja que burbujee y retira la espuma. Repite esta operación un par de veces y luego enjuaga con agua fría y lava normalmente.
Si estás fuera de casa, aplica directamente sal de mesa sobre la mancha y con un poco de agua fría haz una pasta espesa que absorberá, poco a poco, la humedad. Deja actuar, frota después y enjuaga con agua fría antes de lavar normalmente. Otro truco ganador es triturar una aspirina y mezclar con un poco de agua para aplicar sobre la mancha. El ácido acetilsalicílico es excelente para romper las moléculas de la sangre.
Nunca empapes el colchón ni laves directamente con agua y jabón porque si bien, a priori, puedes creer que has acabado con la mancha, lo más seguro es que cuando el agua se seque deje un desagradable cerco amarillento.
Lo más eficaz es mezclar dos cucharadas de bicarbonato
de sodio con un chorrito de agua fría hasta crear una pasta. Aplica ésta sobre la mancha
y déjala actuar hasta que
se seque totalmente. Luego retírala con un aspirador o cepillo asegurándote bien
de que no quedan restos. Si después de esta operación la mancha persiste, repítela. Una vez lo hayas hecho, moja una microfibra con agua fría un poco de detergente de ropa y frota suavemente en círculos y hacia dentro asegurándote de que no queden restos de jabón.
No uses bicarbonato, agua oxigenada, amoniaco ni vinagre porque pueden dañar las fibras naturales. Lo más eficaz, aunque te suene raro, es usar tu propia saliva -siempre que la mancha sea tuya- ya que tus propias encimas descomponen las proteínas de la sangre. Aplica un poco, deja actuar y retira con un paño humedecido en agua fría. También puedes lavar la prenda directamente con un poco de jabón neutro y agua casi helada y presionando sin frotar.
Si la mancha está sobre una ALFOMRBA o TAPICERÍA, no frotes. Da golpecitos ligeros sobre ella, pero recuerda limpiar siempre desde el borde de la mancha hacia el centro para que esta no se extienda.
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