Un broche de gran tamaño, especialmente con forma floral, tiene el poder de transformar una americana negra de corte sastre en una pieza de alto impacto. Colocado estratégicamente sobre la solapa, rompe la linealidad del traje y suma estilo en cuestión de segundos. Para no patinar en el intento, cuanto más llamativo el broche, más depurado debe ser el resto del conjunto. Asimismo, no es un recurso exclusivo de las fiestas: funciona igual de bien para actualizar looks de oficina o para una cena con amigas. Es la forma más sencilla y económica de personalizar un total look negro.








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