■ El frío no causa catarros, lo que sí puede hacer es irritar las vías respiratorias, disminuyendo así la barrera defensiva natural de las mucosas y favoreciendo así la entrada de virus y bacterias a través de ellas. Se sabe que la exposición al frío de manera habitual aumenta nuestra resistencia a los catarros: fortalece nuestra inmunidad y nuestras barreras naturales, ya que contribuye a la adaptación al estrés, aumenta la adrenalina y la noradrenalina, aumentando ligeramente los linfocitos y granulocitos. Pero esta exposición no previene por sí sola las infecciones, e incluso la exposición excesiva puede resultar contraproducente. Si lleváis a la práctica la exposición al frío, comenzad por unos pocos segundos y alargar progresivamente el tiempo a unos pocos minutos, esto puede ser suficiente.
■ Vestimenta adecuada: utilizad ropa térmica, impermeable y transpirable. Es esencial el sistema de capas para regular la temperatura corporal y evitar tanto el frío como el sobrecalentamiento, sobre todo si estamos realizando una actividad aeróbica como es nuestro caso: una primera capa en contacto con la piel transpirable, otra segunda para retener el calor corporal y una tercera impermeable y cortavientos para protegemos del exterior).
■ Protección de vías respiratorias: cubrid nariz y boca con bufandas, bragas o pasamontañas para calentar el aire inspirado y reducir el impacto del frío en las mucosas.
■ Higiene de manos: lavaos las manos frecuentemente o usad gel hidroalcohólico, especialmente antes de comer o tocarse la cara, ya que el virus del catarro se transmite fácilmente por contacto.
■ Evitad cambios bruscos de temperatura: entrad y salid de refugios o vehículos poco a poco, permitiendo que el cuerpo se adapte gradualmente a la temperatura ambiente.
■ Alimentación equilibrada: consumid alimentos ricos en vitaminas Ay C (frutas, verduras) y mantened una hidratación constante, aunque no sintáis sed por el frío.








No hay comentarios:
Publicar un comentario