Hay piezas que son mucho más que un encendedor. Es el caso del Línea 1 de S.T. Dupont: accionarlo es
un pequeño ritual de lujo. Lo enciendes y suena ese roce inconfundible, como si se levantara un telón en París. En la mano se siente sólido, elegante, casi una joya. Piensas en Jackie, en Marilyn o en Audrey y te sientes a su altura... aunque lleves vaqueros. Es ese tipo de objeto que, aunque no lo necesites, lo deseas, porque convierte cual-quier gesto en un momento de estilo; propio, íntimo, personal. Un instante de historia temblando en una llama.









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