El punto de partida es la caída de un meteorito que se lleva por delante el fantástico reino de Bolabilonia, lo cual deja un profundo foso lleno de tesoros al que acuden todo tipo de aventureros. Eso da pie a un desarrollo de roguelike con dieciséis niveles. La mecánica es muy simple: nuestro personaje avanza por un pasillo por el que van bajando unos bloques de distinto tamaño que, en realidad, son enemigos, como esqueletos o carros. Podemos movernos en todas las direcciones y lanzar unos proyectiles con forma de bolas que rebotan por las paredes y causan un daño que podemos potenciar de diversos modos, con efectos de electricidad, veneno, congelación ... Cuanto más bajamos por el hoyo, más complicada se pone la cosa, sin que falten los jetazos. Aparte, al terminar cada partida, podemos volver a la superficie y realizar algunas tareas de construcción para dar forma a Nueva Bolabilonia. Esa parte de gestión urbana es muy ligera, pero añade variedad Lo de •una partida más y ya" lo vas a pensar más de una vez. Y no lo vas a cumplir








No hay comentarios:
Publicar un comentario