
El desarrollo es clásico a rabiar, con cooperativo tanto local como online, aunque aporta alguna idea de cosecha propia. Además de a Billy y a Jimmy, podemos controlar también a Marion y a Ranzo, a lo largo de ocho niveles lineales que presentan todos los clichés del género, aunque hay dos elementos que motivan cambios de ritmo: las armas que encontramos y las zonas de ataque contextual en forma de contenedores de basura donde arrojar a los enemigos, farolas sobre las que balancearse ... La dinámica se ha modernizado y está prácticamente al nivel del notable Double Dragan Gaiden, pero, en el afán por aportar variedad, se han introducido algunas secciones plataformeras que se sienten tan forzadas como incómodas. Y ojo también a la dificultad pasada de rosca de algunos jefes ...








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