En 1936 Jorge Ortiz Linares, embajador de Bolivia en Francia, salió de una librería de Londres con dos tomos de Don Quijote de la Mancha bajo el brazo: una tercera edición de la primera parte –impresa en 1608– y de una primera edición de la segunda parte –impresa en 1615–. El propio Miguel de Cervantes pudo haberlas tenido entre sus manos. Se estima que pagó entre 100 y 750 libras. Permanecieron en su biblioteca hasta 2022, cuando sus herederos las subastaron a través de Sotheby´s por 504.000 €. Ese mismo día redondearon hasta el millón con la venta de otra edición original de las Novelas ejemplares.








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