La Folding despliega unos alicates funcionales desde un cuerpo con dimensiones similares a las de una tarjeta de crédito. El acabado con recubrimiento de titanio y un grabado que recuerda a un circuito electrónico, parte de una construcción en acero inoxidable 420J1 que prioriza la resistencia al desgaste y a la corrosión. Concentra hasta 20 funciones en apenas 7 mm de grosor, apostando por un diseño muy superior al de las clásicas tarjetas troqueladas.








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