A ese peso hay que sumar los 20 kg del propio plato, construido sobre una compleja estructura que combina metacrilato, latón y plomo. Y añade los 7 kg del brazo lineal T8, que acopla ajustes micrométricos así como un contrapeso de titanio en dos etapas. La tecnología Spherical Inserts minimiza las resonancias no deseadas. Incluye un control remoto con panel táctil para seleccionar la velocidad de reproducción o mover el brazo con gran exactitud.








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