En realidad, se trata de dos métricas diferentes. La frecuencia cardíaca (FC) indica cuántas veces late el corazón por minuto; en adultos sanos suele situarse entre 60 y 90 latidos. La variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC o HRV, por sus siglas en inglés), en cambio, mide las variaciones de tiempo entre un latido y el siguiente. Una HRV alta se asocia con una buena capacidad de adaptación del organismo, un corazón sano y menor susceptibilidad a enfermedades. Por el contrario, una HRV baja puede ser indicio de estrés o sobrecarga física y mental.









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